Imagina este escenario: Inviertes en marketing, atraes al cliente ideal, logras que pase por la caja o haga clic en "comprar" en tu sitio web. Todo es un éxito, hasta que alguien en la bodega se da cuenta de la peor noticia posible: el producto no está. Tener que llamar a un cliente para anular una venta y devolver el dinero porque tu sistema decía que había stock (pero la repisa física estaba vacía) es uno de los golpes más duros para la reputación de una empresa. En el competitivo mercado chileno de hoy, un cliente que sufre un quiebre de stock es un cliente que se va a la competencia y no vuelve.
Publicado originalmente en LinkedIn.
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