En abril de este 2026, las empresas chilenas enfrentan el segundo gran hito de la Ley de 40 Horas: la reducción obligatoria de la jornada a 42 horas semanales. Para muchos, esto suena a un dolor de cabeza logístico y un aumento inminente en los costos operativos. ¿Cómo producimos lo mismo, o más, con menos tiempo disponible?
La respuesta no está en contratar más personal ni en exigir jornadas extenuantes que rozan el límite legal. La verdadera solución, la que están adoptando las empresas que lideran sus mercados, es eliminar el trabajo que no aporta valor.
Publicado originalmente en LinkedIn.
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